
1.- Antecedentes
En noviembre del 2006 se firmó el convenio de préstamo
entre el BID y el Gobierno de Chile, para el desarrollo de la
Segunda Fase del Programa Orígenes, cuyo fin es contribuir
al mejoramiento de la calidad de vida de comunidades del área
rural de los pueblos Aymara, Atacameño, Quechua y Mapuche.
Su propósito es promover el desarrollo con identidad
de comunidades rurales indígenas en siete regiones del
país, fortaleciendo sus capacidades y generando mayores
oportunidades en su entorno público.
El convenio entre el Gobierno de Chile y el BID conceptualizó
el Programa Orígenes en dos fases, una primera fase ejecutada
entre los años 2001 y 2006 caracterizada como una experiencia
piloto donde se implementaron de manera experimental metodologías
y modelos, y una segunda en que se ajusta el Programa en función
de los aprendizajes. La Segunda Fase se inició en Enero
de 2007, una vez que la Contraloría tomó razón
del Contrato de Préstamo firmado con el BID y contempla
una duración de cinco años, hasta el 2011.
El Programa opera en las regiones de Tarapacá, Arica-Parinacota,
Antofagasta, Bío Bío, La Araucanía, Los
Lagos y Los Ríos. El presupuesto contemplado alcanza
a U$ 109.900.000 (M$ 59.346.000)
La acción del Programa en su Segunda Fase está
organizada en dos Subprogramas:
- Subprograma Desarrollo Integral de Comunidades Indígenas,
cuyo objetivo es fortalecer a las comunidades indígenas
en su capital social, cultural, natural, físico y patrimonial.
- Subprograma Oferta Pública Culturalmente Pertinente,
cuyo objetivo es la modificación de prácticas
de entrega de servicios y de articulación con la demanda
indígena por parte de los servicios públicos y
organismos de la Administración del Estado, para que
la oferta pública sea más pertinente y adecuada
a la realidad sociocultural de las comunidades indígenas.
Participan del Programa como organismos subejecutores, encargados
del desarrollo de algunas áreas de acción específicas:
INDAP, CONAF, Ministerio de Salud con su Programa Especial de
Salud de Pueblos Indígenas (PESPI) y el Ministerio de
Educación con su Programa de Educación Intercultural
Bilingüe (PEIB).
2.- Enfoque y metodología de
trabajo con las comunidades
El Programa se sustenta en un enfoque de restitución
de derechos a las comunidades, donde se busca que ellas ejerzan
el derecho a la participación, a la autogestión,
a la decisión sobre sus recursos; expresándose
todo ello en una práctica concreta según la metodología
aplicada en esta fase.
La metodología de trabajo está basada en un enfoque
territorial, donde se agrupa a las comunidades indígenas
que comparten una misma identidad territorial según sus
parámetros culturales. Para esto se trabaja por sectores
a través de Mesas de Planificación Local (MPL),
constituidas por las comunidades y con la participación
de Orígenes – CONADI, Municipios y Servicios Públicos,
de tal forma de vincular la demanda de las comunidades con los
instrumentos de inversión del Estado. Estas Mesas de
Planificación Local constituyen la instancia de participación
y operación colectiva de las comunidades indígenas
a través de la cual se coordina el proceso de formulación
y ejecución de un Plan Desarrollo Integral y la consecuente
toma de decisiones acerca de las inversiones y priorizaciones
de las distintas líneas de acción que debe emprender
el Programa.
El Plan de Desarrollo Integral (PDI) constituye la estrategia
de acción a mediano y largo plazo para las comunidades
indígenas con las que trabaja el Programa. A través
de este se busca instalar un proceso participativo de planificación
y ejecución de inversiones, a partir de procesos de diagnóstico
y análisis local y de la formulación de una estrategia
de acción definida en cada sector por las propias comunidades.
En el marco del PDI, las comunidades cuentan con un Fondo de
Decisión Local (FDL), cuya sanción de asignación
se efectúa por parte de estas en la MPL y que está
destinado al desarrollo de proyectos autogestionados de fortalecimiento
organizacional de las comunidades, de identidad cultural y de
desarrollo económico. Además, el PDI contempla
la vinculación con planes de acción e inversiones
de los Servicios Públicos y Municipios, buscando contribuir
a la coordinación y gestión integrada de los organismos
públicos y privados a nivel de las comunidades indígenas
El proceso de trabajo del Plan de Desarrollo Integral contempla
un ciclo de trabajo en cada territorio de dos años de
duración. Para apoyar la formulación y ejecución
de este, se contratan Proveedores de Asistencia Técnica
(PAT), los cuales son instituciones, empresas o equipos de profesionales
que prestan los servicios de formación, capacitación,
asistencia técnica y apoyo a las comunidades, organizaciones
y asociaciones indígenas en la formulación y ejecución
de sus Planes de Desarrollo Integral.
El ciclo de PDI contempla una primera etapa donde se formula
este participativamente y se desarrollan un conjunto de inversiones
iniciales en algunos ámbitos, para luego desarrollar
una segunda etapa de ejecución de los proyectos contemplado
en el PDI y de trabajo de vinculación de este con la
oferta del Estado.